21/6/11

Púchica jueves 23 06 11

Reforestando Centroamérica

Como les compartí hace un par de semanas, Reforestando Centroamérica es una campaña regional que pretende la recuperación boscosa del istmo, por medio de participación ciudadana masiva, concienzuda y constante. Este año, el día de siembra fue convocado para este sábado 25 y desde hace varios meses muchísima gente se viene organizando para llevarla a cabo. Al fin llegó el momento, emocionante, pues se cree que serán millones de árboles los que se siembren, y también se cree que la mayoría tendrán mantenimiento y, por lo tanto, será una siembra exitosa. Tan emocionante que múltiples celebraciones se están gestando. Dentro de las actividades que más me han llamado la atención está lo que el grupo Metáfora está preparando en Xela, pues confirman que el trabajo por la naturaleza es capaz de motivar a un funcionamiento integral de la sociedad, pues implica diversas manifestaciones, incluida la cultural. Así es como mañana viernes, a las 18 horas en Café Red, se llevará a cabo una lectura de textos llamada “El Árbol”, en la que se podrán escuchar textos al respecto y escuchar otras formas de interpretar el concepto del “árbol”. Esta lectura será sólo el preámbulo de la actividad del sábado, cuando los escritores de Metáfora y toda la gente que quiera, irán al “Bosque de los poetas” a sembrar arbolitos y convivir con la naturaleza desde las posibilidades de la poesía. Quien desee sumarse a la actividad, puede llamar al 4113 8981 o llegar directamente al parque El Calvario a las 9:45 de la mañana, desde donde se dirigirá el grupo hacia el sitio (lleven sus árboles).

Para seguir la celebración a nivel regional habrá muchas formas, principalmente por internet, pero en www.eco-book.net se mantendrá un flujo directo y continuo de información desde todos los países centroamericanos.

Hay muchos participantes, desde la organización hasta la participación, y eso ha hecho que la campaña vaya teniendo impacto. Ha sido una muestra de que trabajando juntos y desinteresadamente se pueden lograr cambios reales para beneficio colectivo.

14/6/11

Púchica jueves 16 06 11

Desierto

La lucha contra la desertificación y la sequía, celebrada mañana mundialmente, cuenta con muy pocos guerreros que, a pesar de su valentía y determinación, resultan insuficientes para enfrentarse al enemigo implacable que es el tiempo (a quien no se puede ganar, sólo aventajar), y a los guerreros del dinero, que en su oscura lucha vienen agotando los recursos naturales.
Para comprender mejor el deterioro de aquella “Guatemala de la eterna primavera” que nuestros hijos no pudieron conocer, quiero remontarme imaginativamente en el tiempo, digamos, doscientos años atrás. ¿Por qué esa fecha? Porque hay documentación suficiente como para poder generar imaginaciones más o menos certeras, y precede a la primera gran devastación de la naturaleza del país, en que el Estado actuó en función de intereses privados y, en la mayoría de los casos, extranjeros. Se acabó la selva del litoral del Pacífico.
Antes del año 1811 había muy poca industria y el comercio regional e internacional se reducía a muy pocos productos consumidos por las esferas aristocráticas, que en aquellas épocas ya jugaban el pulso de la ostentación para posicionarse socialmente. Pero en general, las familias contaban con autonomía alimentaria y sus vidas se desarrollaban sedentariamente.
Entonces, las montañas estaban cubiertas por calmados bosques nubosos, y así también las riveras, que atesoraban ríos fríos y cristalinos. Las planicies eran verdes y de su discreto follaje surgían algunos pueblos que decoraban sus alrededores con coloridos y simétricos sembradillos, tan llenos de vida que no competían en belleza con el entorno casi virgen de la foresta. En esos días aun competía el venado por su vida y el puma por su alimento. Los quetzales se bañaban en las ciénagas y los tapires asaltaban la hortaliza. Pero eso se acabó. Ahora nada más queda el reto de regenerar al menos un poco de esa riqueza o esperar el fin de nuestra especie y las que aún no hemos aniquilado.
Los guerreros contra la desertificación quieren ayuda tan simple como sembrar un árbol y experimentar el gozo de verlo crecer.

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