26/4/11

Púchica jueves 28 04 11

Los quiero limpios

En toda nación habrá un grupo reducido de gente en torno a la coordinación de la vida pública. Y en la mayoría de naciones esta coordinación ha mutado a dominación, por culpa del lado oscuro del cerebro humano, que implica en nuestra existencia a los seres corruptos, egoístas e insensibles. Y si tenemos a un lado preocupado por el otro, prudente y respetuoso, fácilmente vendrá el corrupto, egoísta e insensible a aprovecharse del bueno.

Por eso, los buenos, que son más, han inventado la institucionalidad para poder procesar a los malos con justicia –y no con odio ni rencor-.

Pero volviendo al grupo reducido con que inicio, resulta que en nuestra nación ha sido copado por la corrupción, el egoísmo y la insensibilidad del pérfido lado oscuro. La institucionalidad ha sido transformada en maña de ladrón y los buenos están siendo sedados por el consumismo y el miedo. Así que quienes debieran estar coordinando una realidad organizada que garantice el bienestar de la gente, están hueviando a mano libre y generando el caos para todos sus hermanos.

El pueblo acepta la democracia porque representa la oportunidad de decidir si se quieren delincuentes o líderes. Pero como el liderazgo guatemalteco está macheteado por todos lados, los delincuentes han aprendido a hacerse pasar por líderes y en esta democracia no hay opciones. La cosa está igualito que en cuba: hay elecciones pero sólo un partido participa, allá el comunista y acá la mafia.

Yo no quiero votar por gente sucia e hipócrita, que inunda el país con basura proselitista mientras condena los grafitis de una juventud necesitada de canales de expresión. Yo no quiero votar por gente que lleva años en este pequeño grupo encargado del colectivo, amañándose y cooperando con el mal. Yo quiero gente limpia, respetuosa, generosa, responsable, honesta, sensible, inteligente. ¡Gente en la que se pueda confiar pues!

Esa gente está frente a estas letras, o sufriendo en silencio lo que no pueden cambiar. ¿Están esperando que Dios les hable para levantar el trasero y actuar?

Dios, Él ya habló.

19/4/11

Púchica jueves 21 04 11

Tierra
¿De dónde venimos? ¿Hacia dónde vamos? Responder a estas preguntas es lo único que me motiva esta semana a emplear una cita bíblica: Polvo somos y en polvo nos convertiremos. Siendo esa una de las pocas certezas universales que la mayoría de personas, cristianos o no cristianos, reconocemos como verdad, vale la pena observarnos, analizar y concluir de qué forma estamos asumiendo como humanidad ese origen y destino absoluto que implica nuestro planeta.
- No somos más que un poco de abono orgánico –decía un amigo- que por circunstancias para algunos Divinas y para otros casuales, contamos por un breve período de tiempo con autonomía –o vida- para hacer y deshacer.
Tanto hemos hecho y deshecho que nuestra única verdad absoluta, la Tierra, está llegando a su límite de tolerancia hacia la forma más extravagante de existencia sobre su faz: nosotros.
Por suerte, para nuestra especie y para las que aún no hemos exterminado, habemos millones de personas concientes de que ya cometimos suficientes abusos contra nuestro entorno. Este grupo, cada vez más amplio, ha logrado ir avanzando en el cambio de pensamiento hacia el respeto a lo que nos rodea, un valor fundamental que lamentablemente no ha sido acogido por la humanidad de forma continua desde sus inicios.
Para fortalecer ese valor se han ido generando cada vez más acciones que lo promueven, como el Día de la Tierra que se celebra mañana viernes en la mayor parte del mundo.
La importancia de fechas como esta (que muchos sabemos que debiera ser celebrada, al igual que el día de la madre, cada uno y todos los días del año) es que ponen disponible a todo el mundo una serie de informaciones que en otros días pasan más desapercibidas.
Yo invito a mis lectores a aprovechar lo que los medios publiquen al respecto, y a no conformarse con eso, sino esforzarse por buscar más y más información (p.e. en www.eco-book.net) que les vaya sacando de ese egoísta e indeseable grupo de ignorantes que creen que el cuidado del ambiente corresponde sólo a los histéricos o a los grandes responsables industriales y estatales.

5/4/11

Púchica jueves 07 04 11

Ciudades

Hay tantos tipos de ciudades como ciudades en el mundo. Las hay desastrosas e impecables, represoras o liberales; hay unas con futuro y otras con pasado, aunque en el mejor de los casos tienen las dos; hay ciudades espontáneas y otras planificadas. Claro que no se les puede describir bajo un solo concepto pues parte de su existencia se debe a la conjugación de muchas circunstancias.

Entre todas, Xela es encantadora por mucho y decepcionante por otro tanto.

Valoraciones

Xela es una ciudad encantadora, ya lo dije, pero ahora digo por qué.

Me resulta encantadora por su historia multicultural tan llena de identidades y tan palpable. Me encanta su paisaje brusco pero acogedor, de montañas rasgadas e imponentes, de valle irregular salpicado por cerros y aruñado por quebradas. Su cultura, siempre en movimiento, es algo muy especial. Me encanta su tamaño, tan manejable aún, todavía funcional a pie o en bicicleta. Y su clima, ¿qué mejor ambiente para consolidar una sociedad cálida? Xela se da a querer por cosmopolita y porque parece una ciudad segura de sí misma.

Reproches

Hay que ser muy baboso para creer que es la ciudad ideal, tan baboso que no creo que exista alguien con esa opinión. Me ofende que sea una ciudad tan gris, que a estas alturas de la civilización humana no podamos valorar los espacios verdes. Me ofende Xela por ser una ciudad que se deja a la deriva, cuya ciudadanía prefiere confiar en la dirección de una corriente impuesta que marcar por sí misma un cause hacia su propia dignificación de vida.

Reprocho a la ciudadanía quetzalteca, incluyéndome, el que no seamos capaces de forjar un camino político honorable, que no seamos capaces de generar opiniones colectivas con sustento, que no seamos capaces de identificar los pensamientos que nos representan. Me ofende que nos dejemos babosear por una insostenible corriente de consumo y que firmemos nuestro testamento con deudas; me ofende la cobardía de una sociedad que se esconde tras las compras, para no asumir compromisos con el entorno que nos rodea ni con el futuro colectivo.

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