31/1/11
25/1/11
Púchica jueves 27 01 11
Opinar no es maloEn la existencia ningún final lo es del todo pues todo final es un principio, aunque no todo principio lo sea del todo.
En el calendario maya existe un día para expresar este cambio cíclico y es el B´atz´, símbolo del principio y fin pero también de la continuidad con el pasado. Porque aunque la existencia haya llegado periódicamente a un final, el principio siempre ha dependido de lo que sobrevivió al último ciclo.
Entre los aspectos acuñados por la humanidad para sobrevivir en el nuevo ciclo esta la opinión.
Para muchos, la capacidad de opinar es una de las variantes que diferencian a la especie humana del resto. Contemporáneamente, opinar ha sido asumido como un derecho e, innegablemente, ha sido pilar fundamental en la construcción de los criterios individuales y colectivos.
Tan importante es opinar y tan grandes pueden ser las implicaciones de una opinión que, como derecho, ha generado enormes temores en las esferas de poder más altas y perversas, mismas que se esmeran por mantener bruta a la gente para continuar con su insaciable explotación del entorno.
En Guatemala, los canales de opinión han sido minimizados, empezando con el analfabetismo técnico que existe en la gran mayoría de la ciudadanía (léase desde incomprensión de lectura y desprecio por adquirir información), hasta los monopolios y manipulación de los medios de comunicación. Sin embargo, actualmente la opinión no es satanizada ni perseguida (al menos aparentemente).
Para los Estados, la minimización o represión de la opinión no es cuestión ideológica. Tanto Cuba como Venezuela mantienen gran represión “izquierdista” a la opinión, muy parecida –sino idéntica- a la represión “derechista” de Honduras y Colombia. En este último, más de 7,500 personas están en la cárcel por “delitos de opinión”, incluida la poetisa y periodista Angye Gaona, recién apresada y por quien en todo el continente nos encontramos pidiendo justicia.
Culmino exhortando a la gente común a expresarse, a buscar los medios disponibles para hacer saber su opinión y conocer las de otros.
24/1/11
Jueves 20 01 11
Todo ilegal
En una nación sin sistemas y sin leyes (o cuando los que existen son infuncionales), todo lo que para unos sea legal, para otro será ilegal. De esta forma, siempre habrá un punto de vista que reclame la ilegalidad del acto de otro que, de plano, opinará lo mismo del primero.
A esto yo le llamo caos social pues entorpece la característica que, en el principio de la humanidad, motivó por primera vez la creación de la sociedad: la organización para resolver necesidades colectivas.
En nuestro medio, la aglomeración humana está por convertirse en un campo de batalla en que múltiples clanes se confrontan sin conocer (por absurdo que suene) la realidad y origen de sus conflictos. Es más, la guerra se va convirtiendo en una de defensa (como tanto han insistido los gringos). La gente empieza a defenderse a diestra y siniestra, antes de que la ataquen. Por supuesto, entonces, que sí hay ataques y provienen de la gente que se defendió antes de ser atacada. Vaya cadenita.
¿Cómo podemos desalentar ese horrendo vicio? Con amor, de plano. Solo con amar y desear amar y tener tanto amor que la humanidad entera no alcance a terminárselo.
Qué fácil ¿no? Amar al prójimo y ya, y todo se arregló. Que fácil, a no ser que vivamos en este medio que, con el consumo como arma, ha logrado que la gente vaya volviéndose individualista, egoísta y conforme con todo, menos con las cosas materiales que aun no posee.
Esta respuesta la sabemos desde hace miles de años: amor. Hasta se fundaron instituciones cuyo objeto principal –y absolutamente corrompido en la actualidad- es promover el amor.
Guatemala es absurda. En las iglesias más vale el diezmo que el amor. En las escuelas intentan prohibirlo y en la presidencia fingen un beso para “conmover” (que asco).
Afortunadamente existen muchas personas exóticas aun dispuestas a luchar por la formula mágica e indispensable para que una sociedad se respete y se coopere. En sus cabezas existe el convencimiento de que el ser humano es amoroso por naturaleza y que el amor, aunque sea por el interés de que todo funcione, es amor.
Jueves 13 01 11
Clásicas
De colores
De colores. De colores se pinta la vida por las elecciones… De colores, de colores opacos y simples, banquetas y postes… De colores, cuando aun no ha arrancado la época más infernal, en que todos los sucios del pueblo se sacan su foto para irla a colgar, en que ratas y transas políticos llenan la patria de ilegalidad.
De colores, de colores mediocres carentes de honor nos imponen… De colores, de colores banderas que nunca son la nacional… De colores, de colores saturan las vías, saben que está mal… porque todos lo saben e ignoran que es gente perversa que hay que frenar…
Nuestra luna
Luna gardenia de plata padeces la misma fatal situación, en que gente descarada te toma los pelos con tal de un huesón. Luna que te haces la loca igual que la gente cuando ve al ladrón, tu que me viste cantando me ves hoy llorando mi desilusión, nunca me viste luchando por eso me culpas de tu situación…
Desgracia
Una de las más grandes desgracias que puede ocurrirnos a los guatemaltecos no es natural, no viene de “romplón” y bien podría ser evitada, si tan sólo dejáramos de ser ciudadanos reprimidos, cobardes y conformistas. Hablo de la política y sus protagonistas, esa gente para quienes no existen límites a la hora de buscar su saciedad material, a quienes no les importa perjudicar a millones de personas con tal de poder acceder a los más costosos lujos.
(“¿Cuánto te costó el helicóptero mano?” pregunta uno. “Pues nada más me costó unos 15 ladinos, 2mil ixiles, 16mil quichés y un par de jueces” responde con orgullo.)
La desgracia es una reacción en cadena que inicia con estas personas en el poder. A partir de ahí, en un progresivo efecto dominó, todo se va arruinando y viene la ignorancia, el hambre, la enfermedad, la violencia…
Y ¿Qué hacemos los inconformes? Debemos esforzarnos más y más por expresarnos y así contribuir en la construcción de ideales colectivos, indispensables para que la gente se harte de esta situación y se levante de su silla pacíficamente, para invertir sus energías en Guatemala y no sólo en sí mismos.