24/1/06

Púchica jueves 26 01 06

Cambios

Yo cambiaria la bandera nacional. En vez de ese azul o celeste (indeciso color definido legalmente como ISCC-NBs 177, o VM 1.6 PB 5.9/9.4), yo pondria un verde (ISCC-NBs 132, muy parecido al color de los bosques y selvas) que represente la esperanza y el sentimiento ecologico que convierte a Guatemala en un pulmon natural para el mundo. En vez de un absurdo escudo de armas en tiempos de paz que celebra la independencia de un reino (aunque no la de un imperio), pondria un diseño abstraido que represente a un quetzal posado sobre una piramide maya.
¿Por qué invertir tiempo en este tipo de propuestas? Porque Gutemala necesita un cambio de raiz, empezar de nuevo y acabar con toda la frustración que proviene de un sistema ilusorio que no se adapata a la realidad que vivimos, y los simbolos patrios son escenciales para la forma en que veamos nuestra nación.
Con el himno, por poner otro ejemplo, ¿Quién se podria sentir identificado con un montón de palabras conjugadas poeticamente al mejor de los lenguajes cultos y, por cierto, bélicos? Si fueramos una sociedad alfabeta, de gente que lee y gusta de informarse y entender las cosas, nuestros simbolos patrios nos harian violentos como ciudadanos y a la vez, personitas confusas respecto a la verdadera vocación de nuestro país.
La ceiba no hay que cambiarla, porque inspira fortaleza y seguridad, porque la encontramos en la mayor parte del pais y porque Guatemala debe ser una nación ecologica para lo que el árbol nacional puede ser un buen simbolo. La monja blanca, no asi, involucra, por un lado, la religiosidad absurda en un Estado laico, y por otro la pureza representada en el color blanco cuando en nuetsra región debiera representarse con el color tierra, o el color de la piel del indio. Esta bien la orquidea, porque poseemos una exquisita variedad, pero habria que replantearlo.
Y vaya, el nombre, ese si que hay que modificarlo: Guatebuena, Guatelinda, Guateámala o en el mejor de los casos, como diria mi admirada mujer, Guatemaya.

19/1/06


Pedofóbicos

Parece ser que las autoridades quetzaltecas le tienen miedo a los niños, a su sano desarrollo y a su integridad y buen futuro como prioridades.
Alguien que en vez de construirles un futuro se limite a destruirles un presente se me hace un pedofóbico, y es el caso de ahora, que pretenden –por absurda que parezca la idea- construir locales comerciales en las áreas verdes de la parte baja del parque Minerva.
Primero que nada, mucho se ha hablado de la poca salubridad que significa tener la terminal y su mercado en lo que al día de hoy representa la zona más pujante de la ciudad. La suciedad que genera, el ruido que provoca y el desorden que facilita incluso la delincuencia, no son suficientes motivos para darle valor a la Municipalidad para que tome acciones al respecto. Yo mismo, en este medio, ya he hablado de la opción de mandar la terminal a Cefemerc y convertir toda esa área en un gran parque ecológico que en los días de septiembre aloje las actividades de feria. Se que los vendedores se enojarán con la idea, talvez los camioneteros también. Pero si queremos una mejor ciudad, todos nos debemos involucrar y ceder un poco de nuestra parte. A mi, claro que me daría más pereza ir hasta Cefemerc a hacer el mercado, pero es solo eso: pereza, un mal que debiéramos esforzarnos por erradicar.
Pero a las autoridades parece que solo les interesa solo terminar su período con otro buen negocio. En Xela necesitamos un alcalde de verdad, con concejales de verdad, con una estructura política de verdad. La Municipalidad de Xela no es cosa fácil y se necesita gente verdaderamente capaz, que puedan optimizar su tiempo y valorizar las necesidades. Nosotros como ciudadanos debemos pensar en el futuro, participar políticamente en las decisiones que nos afectan, debemos dar a conocer nuestro pensamiento e ideas. No se trata solo de sentarse a reclamar, a criticar y decir que lástima que todo vaya tan mal, si no que además tenemos que proponer.
Yo propongo que construyamos una Xela limpia, ordenada, que le de su lugar a la niñez, que le proporcione espacios de recreación, con aire puro, sin ruido, espacios para que todos y todas se desarrollen y crezcan sanos.

11/1/06

Puchica jueves 12 01 06



Estrella roja

La utopía del siglo pasado fue, aunque aun no ha dejado de dar leves lucecitas por ahí, el Socialismo.
El Socialismo “es una ideología política basada en el principio de que una sociedad debe existir de tal manera que el colectivo popular tenga el control del poder político, y por lo tanto, de los medios de producción… Aunque es un término político bastante cargado, permanece fuertemente vinculado con el establecimiento de una clase trabajadora organizada, creada ya sea mediante revolución o evolución social, con el propósito de construir una sociedad sin clases. También se ha enfocado últimamente a las reformas sociales de las
democracias modernas…”*
Con esta idea me fui a Cuba, sabiendo que me tocaría ver miseria y frustración, en parte provocadas por las políticas internacionales de bloqueo económico que vienen de una guerra fría aun no extinta, en la que no predomina el respeto ni la libertad, pero por otro lado, causadas por los grandes errores de un sistema corrompido, que pare mantener el poder, como en cualquier dictadura, se presta a políticas represivas que alejan a la utopía de la justicia y, principalmente, la libertad.
“La estrella roja de cinco puntas, un
geometría sin el pentágono interior, es un símbolo del socialismo y el comunismo que representa los cinco dedos de la mano del trabajador, así como cinco continentes. Una versión menos frecuente sugiere que las cinco puntas de la estrella representan a los cinco grupos sociales que posibilitarían el tránsito al socialismo, a saber: la juventud, los militares, los trabajadores industriales, los campesinos agricultores y los intelectuales. La estrella roja es además la señal que indica la existencia de un nuevo orden bajo la conducción del Partido Comunista. Una estrella amarilla, por lo general dentro de un campo rojo, suele tener el mismo significado.” *
A pesar de no sentir simpatía por Castro ni por la forma en que ha mantenido el sistema en pie (o casi en pie), sigo creyendo más en la utopía que en la propuesta del imperio.
Por cierto, ojala que este año de a todos lo mejor.
*http://es.wikipedia.org

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