21/6/05

desde el sur

Puchica jueves 23 06 05

Latinoamérica enferma

Desde que la conquista española fulminó la tranquilidad de los pueblos latinoamericanos, todos y cada uno de nuestros países se han visto en una serie de circunstancias, muchas veces similares, que nos han llevado al estado de deterioro y violencia en que nos encontramos. No hay excepción. Desde México hasta Chile se repiten ciertas constantes como la pobreza y la marginación de las clases mayoritarias. La violencia no se exceptúa en ningún lado, cierto que en algunos peor que en otros. La falta de fe y el conformismo, forman parte del imaginario colectivo que nos hace ser más parecidos.
Desde hace una semana estoy en Perú, una tierra riquísima por el legado y presente quechua, así como la vastedad de su geografía que reúne valles, sierras y selvas.
Lima es una ciudad grande, de unos ocho millones de habitantes, fría y nublada casi todo el tiempo. Su cercanía con el mar no cambia para nada el hielo mañanero y sus cerros, ocres como el ladrillo que conforma la totalidad de su paisaje urbano, protegen a la ciudad con su natural aridez. Lima es una ciudad peligrosa. “No salgan con sus cámaras, anden con cuidado, vean siempre para todos lados, mejor si van con un peruano…” son consejos que no se hacen nada extraños, sobre todo para los que en Guatemala, sin vivir en la Capital, van a ella con frecuencia. Pero el Perú parece ganarnos en pobreza. La ciudad esta llena de arquitectura impresionante, bellísima, pero por lo general en estados gravísimos de deterioro. Muchos barrios dejan ver que los buenos tiempos fueron de otra época y que hoy, lo que queda es sobrevivir.
Por todo esto, sin embargo, Perú se ha convertido en un país barato, donde se puede comer con abundancia con mucho menos que un dólar, y todavía queda para llamar al extranjero.
Pero algo veo cierto, con la gran dosis de fe que suelo poner en las cosas, y es que nuestra Latinoamérica, con todo el potencial que tiene, no debe soportar mucho más. Pronto, y espero que ante los ojos y con el protagonizo de nuestros hijos, va a dar un giro radical para situar al resto del mundo ante nuestros pies, agradeciendo el perdón.

14/6/05

Por el desarme

Púchica jueves 16 06 05

Pistoleros

Recientes publicaciones dan cuenta de que Guatemala es un país de pistoleros, que asco me da. Y es que en nuestro país hay armas porque hay peligro, pero a la vez hay peligro porque hay armas.
Está claro que tomar partido entre si se está de acuerdo con su existencia en el medio o no es cosa difícil, pues hay muchos puntos de vista de por medio, pero si uno basa su criterio en un deseo de paz, el voto debe ser por el desarme.
Las armas de fuego pequeñas matan en las ciudades y lugares de concentración poblacional con problemas de convivencia de todo el mundo a medio millón de personas cada año. Sólo nuestro país contribuye a esa cífra con más de 10mil asesinatos.
Lo que más cólera da es que haya gente con credibilidad y el poder de los medios que defiende su uso y adversan cualquier propuesta de desarme. En una gran cantidad de investigaciones formuladas por universidades, institutos y fundaciones de todo el mundo pueden verse los resultados de investigaciones que indican que cuando una persona se arma para defenderse tiene más posibilidades de morir o de resultar herida gravemente, que de causarle algún daño al agresor. Las armas sirven para matar y la pregunta sería si ¿estamos dispuestos a matar? Cuando una sociedad está llena de armas es porque en su agenda tiene la posibilidad de quitarle la vida a otro. Ese otro a veces es un vecino, un miembro de nuestra familia, por error, por accidente o como resultado de un conflicto mal resuelto. Hay que desarmar porque la presencia constante de armas en el mundo ha cambiado la naturaleza de la violencia. Tensiones inevitables entre los pueblos se transforman en guerras, y conflictos banales (como discusiones entre amigos o problemas por el tránsito) culminan en tragedias. Sociedades tranquilas pasan a ser campos de batalla. Del mismo modo, cuando terminan los conflictos armados, los esfuerzos para desmovilizar combatientes y reconciliar sociedades son frustrados por la inestabilidad causada por las armas que continúan en manos de la gente. Vaya hoy con su amigo o familiar armado y pregúntele si ¿se ha puesto a pensar que ese aparato ha sido inventado para matar, y que la vida sólo Dios la debe quitar?

8/6/05

Centralización

Púchica jueves 09 06 05

Malas noticias

La magnitud que cobra en Guatemala el hecho de poseer un sistema centralizado, hace que los instrumentos que se tienen para fortalecer la democracia sean, en algunas perspectivas, disfuncionales.
Ese es el caso de los medios masivos de comunicación, como los diarios, cuyos centros de operación así como la mayor parte de su recurso humano, están en la ciudad Capital. Esto genera ignorancia editorial ante la realidad nacional, prueba de ello es la falta de cobertura en los departamentos, por un lado, y por otro, el continuo uso de expresiones como “en el interior del país” o cosas de la “ciudad” en sus redacciones.
“El interior de la República” es una frase que se usa, en vez de referir a todo lo que se encuentra dentro de las fronteras territoriales del país, para hablar de lo que sucede fuera de la ciudad Capital, como si lo que está en ella se encontrara en el exterior. Por otro lado, es muy recurrente en una mayoría de redactores, hablar de la ciudad sin especificar en cuál de ellas se produce la noticia, asumiendo que el lector dará por hecho que se trata de la Capital. En Guatemala existen más de veinticinco ciudades que, aunque no todas son cosmopolitas, poseen el título que las oficializa (después de las Villas siguen las ciudades, que se definen por poseer todos los servicios básicos, además de sistemas viales de ordenamiento espacial, industrias y la infraestructura necesaria para poder funcionar por sí solas).
El problema se vuelve grave cuando esta forma en el periodismo se convierte en costumbre, o peor aún, cuando esta costumbre se convierte en una escuela que educa también a los periodistas que radican y trabajan en cualquier lugar fuera de la ciudad Capital.
El principal padecimiento provocado por las prácticas centralizadas es la baja autoestima colectiva en las ciudades que no son la Capital, pues el mensaje final, subjetivo claro está, es que aldea es igual a subdesarrollo, y que fuera de la ciudad de Guatemala todo es aldea, y aunque aldea no es malo, es mejor si una ciudad se atiende como tal, y no como a una población de menor rango. A un niño de diez años, mejor si no se le trata como si tiene seis…

1/6/05

volviendo a Xela

puchica jueves 03 06 05

Desde hace más de un año que no vivo en Xela. La extraño mucho, y aunque siempre trato de venir pues aquí he dejado mi alma, a veces, como ahora, me pasan algunos meses sin lograrlo.
Esta semana vine, rapidito pero vine, y desde que la ciudad empezó a vislumbrarse en lo alto de las cumbres, por allá por el mirador, mi corazón empezó a latir rápido, diría mi chava, como buen quetzalteco. Y aunque sean apenas un par de meses los que paso si llegar, siempre entro a la ciudad con los ojos bien abiertos, a la expectativa de los cambios que pudieran haber sucedido durante mi ausencia.
Y siempre que vuelvo, la decepción otra vez, de que las calles siguen hechas pedazos, de que los microbuses siguen endemoniados, de que los drenajes siguen sin darse abasto, que la carne que comemos está más mosqueada que la caca de chucho...

Parque Central
Una de las principales ansiedades que padezco al venir a Xela es ir a fumarme un dañino cigarro al parque, mientras veo pasar algo de gente y saludo a algunos conocidos. Muy bien que estén arreglando el parque, aunque para nada sea lo que debieran priorizar las autoridades de nuestra ciudad. Ahora lo cerraron por completo, que injusticia para los que venimos de lejos casi con ese único objetivo. Lo cerraron a pesar de que la mitad que primero remodelaron ya parece terminada. Supongo que no se permiten abrirla pues no han hecho su acto de inauguración y prefieren dejar a los quetzaltecos sin ese magnifico espacio de distracción. Cómo va a ser, han de decir, que lo empiecen a destrozar sin haberlo inaugurado, y sin que el pueblo sepa gracias a quién se hizo esta obra que, repito para que no pase por alto, esta lejos de ser lo que debieran priorizar. Mejor debieran, primero, solucionar las deficiencias del sistema de alcantarillado, o el asqueroso rastro municipal, o las calles que solo falta que vengan a decir que no las arreglan para que parezcan empedradas...
A los políticos guatemaltecos les han enseñado, a travez de la historia reciente, que una autoridad no sirve para hacer el bien a la comunidad, sino para hacer que parezca que hacen el bien. Bien dicen, por eso, que este es el país de los chapuces, y nuestra ciudad, no se diga.

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